Las noches
La cabina, y los invitados que se la quedan
Un invitado por semana, anunciado en el calendario y en ningún otro sitio. Lo que les pedimos es corto.
10 de mayo de 2026
Una noche por semana la cabina es de otra persona. Es la misma cabina —dos tornamesas, una mezcladora, un metro de sitio— y el encargo que le damos a un invitado cabe en dos líneas.
Qué pedimos
Tres horas, sin género y que lea el salón. Ya está. No mandamos una lista de referencia, no pedimos el set por adelantado y jamás le hemos pedido a nadie que ponga algo porque quedaría bien en un vídeo.
Lo que sí pedimos es que la primera hora vaya despacio. Todo lo demás es suyo.
Por qué el nombre va en el calendario y no en la calle
Porque el salón es de cien personas y un nombre en la calle trae cuatrocientas. Los invitados lo saben, y casi todos dicen que es la razón por la que tocan aquí: nadie viene por el cartel, así que todo el mundo en el salón vino por la noche.
El cartel se cierra el lunes anterior, se sube a la agenda y quien está en la lista se entera primero.
Los directos
Unas cuantas veces al año la cabina es un directo en vez de discos, y eso cambia el salón entero: la noche deja de ser un set y pasa a ser una actuación, y la pista se acerca.
Esas noches están marcadas en el calendario. También son las que se llenan más rápido, así que pide con tiempo.
En directo Invitado
